Si, Giselle. La de Encantada, pela de Disney de una huevona que es entusiasta del amor.
Ya, pero no lo quiero ser.
Resulta que hace unos días tuve un pequeño tropiezo, como de costumbre. Sólo que esta vez fue con alguien totalmente opuesto a los patas con los que normalmente salgo: Los douchbags. Este chico era un "Mark Darcy".
Mientras les contaba a mis mejores amigas los pormenores de todo lo sucedido me dijeron dos cosas que considero importante.
1.- Tampoco es que haya un manual de los pendejos.
Y si pues, tampoco es que todos tengan las mismas características. No sólo los pendejos te dejen un día con las ilusiones hecha mierda. Pero realmente pensé que ya conocía el manual. Yo había escrito el capítulo "cómo saber si el pata que te gusta es un pendejo que le dice lo mismo a otras 20 y jamás querrá nada serio contigo". Es más, estaba empezando a escribir "solo quieren sexo, bebé". Pero ya me la fregaron toda. Me la fregaron porque pensé que saliendo con pendejos tienes menos posibilidades de salir herida, lo cual es falso porque una herida es una herida. Y porque los chicos buenos también la cagan con una excusa estúpida porque se mueren de miedo, o porque salen con otra más sencilla que no complique su vida y mucho menos le meta presión en este momento.
2.- A pesar de toda la mierda que te pasa sigues siendo inocente.
Malditasea.
Aquí viene la parte de la estúpida de Giselle. En realidad el personaje de la pela es súper dulce y tierno, pero también media cojudo. Así como yo. Cómo a pesar de que me la hacen una y otra vez, por cojuda claro está, sigo pensando en que la vida puede ser una puta comedia romántica. No sé.
Lo que si sé es que es tan estúpido, pero tan estúpido que trato de que no. Pero no puedo, no me sale.
Porque aún si bien él era un chico bueno, sólo estaba de pasada. La persona que quiero para mí, aún la quiero para mí. Y eso es más cojudo aún.

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