Dana, la niña de 8 años con Anorexia, me hizo pensar en lo que nos tenemos que enfrentar día a día, y digo ‘nos’ porque esto es algo que, de una u otra manera, nos afecta a todos. La cultura del idolatrar a la delgadez -extrema-. Si ya eres una chica grandecita, y con la personalidad bien puesta, no creo que te afecte mucho; pero si eres una niña que aún está aprendido a ser en este mundo, un mundo lleno de superficialidades, debe ser muy difícil aprender a diferenciar el límite entre lo normal y lo extremo. No voy a entrar mucho en el tema, no en este post al menos.
Confieso que soy algo superficial a veces, pero eso no quiere decir que no tenga personalidad y me deje influenciar por todo lo que sale de moda. Deberían inculcarles eso a las niñas y niños de este mundo, el no dejarse influenciar tan fácilmente-. Está bien tener ídolos, todos los tienen, y que esos sean artistas famosos, pero el llegar al extremo de querer ser exactamente como ellos, no está bien. Yo de niña quería ser como Thalia, así de flaca y así de bonita, es más, soñaba con quitarme las costillas. Hasta que me hicieron entender que ser como se es, está bien. A veces no es tan fácil aceptarse tal como se es, es decir, aún estoy en el proceso. Muchas mujeres tienen algo, o mucho, que quieren cambiar, algo que no las deja ser felices; hay que ser felices como se es y dejar de querer ser. Algo que debo confesar es que ahora, mucho más que antes, me amo, y eso me es importante. Porque, si no te amas, quien más lo va a hacer.
Es como una amiga mía me dijo: A nadie le importan esos pequeños defectos que tanto te jode, sólo a ti.
Fíjate :
Lindsay Lohan paso de ser una chica bonita y saludable a eso.

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