Los Big del mundo son esos tipos que tienen esa característica media "inalcanzable". Y no me refiero a inalcanzables porque sean inalcanzables propiamente dicho, sino más bien por el miedo a cualquier acercamiento verdadero y sobre todo al compromiso. De esos hay muchos, y los conocemos por montones, al menos yo.
Los Aidan son todo lo contrario. Son adorables, esos que te dan seguridad y que te hacen saber donde estas parada. Son esos tipos que te hacen derretir por su dulzura y romanticismo. De esos que ya no hay muchos, y de que si nos encontramos con uno no creemos que sea verdad, de esos que son Mr. Perfect.
Una que otra vez nos ha tocado un Aidan en nuestras vidas, son lindos, son lo máximo, pero será que nos sugestionamos, y pensamos que es demasiado perfecto para ser verdad, o es que no podemos dejar ir el fantasma del Mr. Big de nuestro pasado. Y es que todas hemos tenido un Mr.Big en nuestras vidas, y resulta que ese fue el amor de la vida, o al menos uno de los que más importancia tuvo hasta donde hayamos vivido. Pero nos convencemos de que tener algo saludable esta bien, algo bonito, un tipo que nos recuerda que no todo es drama y que nos dice lo feliz que los hacemos. Pero el maldito recuerdo del Mr.Big no nos deja vivir en paz; y lo peor es que no sólo el recuerdo vuelve muy de vez en cuando, sino que cuando menos te lo esperas, cuando todo esta demasiado normal, hace su aparición, y pone nuestro fabuloso mundo de cabeza. Es ahí cuando ese tipo que no nos hace bien, pero que por alguna razón vuelve y vuelve y vuelve, termina ganando la batalla. Claro que, una vez más, se vuelve a ir, dejándonos llenas de confusión, inseguridad y dolores de cabeza, pero entonces porque diablos lo seguimos eligiendo a él sobre los Aidans del mundo. ¿Por qué?

No hay comentarios:
Publicar un comentario