Hace como dos días escuche en una estación de radio que hay q hacer cosas buenas en la vida, o sea actos buenos, porque cuando te mueres lo que la gente recuerda es lo malo que hiciste. Y tengo que decir que para mi eso es demasiado falso. No he ido a muchos funerales, porque no me gusta -en realidad no creo que haya persona que le guste- y además porque no han fallecido muchas personas cercanas. De hecho a las que he ido y recuerdo han sido tres. Mi tío abuelo -cuando tenía como 14 años-, mi abuela y mi amigo -esos dos en el transcurso de los últimos 11 meses-.
Esos son los tres funerales que más recuerdo, porque de hecho ha habido más pero no fueron algo que me marco. En fin de esos tres funerales y entierros no recuerdo que alguien haya estado comentando lo bruja o lo poco hombre que eran los individuos que estaban por enterrarse. Es más lo que recuerdo son comentarios resaltando las buenas personas que fueron en vida. Porque, ¿a quien le gusta recordar cosas feas?, además los que van a un funeral son es sí las personas a quienes les importa, ¿no?
Recuero el de mi tío abuelo porque el fue el que más apoyo a mi mamá cuando un año atrás su papa -mi abuelo- falleció, no recuerdo el entierro de mi abuelo porque no estuve allí lo que si recuerdo es que yo -con mis trece años- tuve que darle la noticia a mi mamá y no tenia idea de como hacerlo. Lo recuerdo porque su muerte fue de esas extrañas que nadie puede creer y porque estuvo para la última Navidad que vivio con nosotros. Y también lo recuerdo porque no sabia que hacer cuando mi mamá y mi papá lloraban a escondidas.
En el caso de mi abuela la cosa es rara porque nunca fue muy cercana a ella, obvio que su muerte me afecto porque es mi abuela pero más me afecto ver a mi papá y a mis tías y tíos enfrentar todo el proceso de lo que una muerte significa. Lo que note es que cada uno toma un papel, hay quienes lloran como descosidos, hay también esos que tratan de tomar las cosas a la ligera y distraer al público -creo que ahí estoy yo-, y hay quienes se hacen los duros porque hay quienes están más dolidos y merecen apoyo, hay quienes se dedican a hacer todos los tramites, hay quienes esconden su dolor en buscar peleas o enojarse, y hay quienes lloran en la madrugada cuando nadie los ve, cuando nadie los oye -o eso creen-. También me sorprendió lo bien que lo toman unos que no se suponía y lo mal que lo tomaron otros que supuestamente no tenían sentimientos. Y también me sorprende que una muerte logre unir a la familia de una manera descabellada, pero la une al fin y al cabo.
De mi amigo no tengo mucho que decir, sólo que fue algo que ya se venia pero que no creí que llegaría. Crecimos juntos y me separe de él cuando las cosas empezaron a ponerse difíciles, y se que eso no es amistad; pero también se que esta mal sentir pena y eso es lo que menos quería. Desee tanto haber pasado más tiempo con él y dejarme de cosas tontas como no querer verlo porque no sabía como manejar la situación. Sin embrago verlo tres días antes en la clínica fue lindo. También lo fue cuando su papá me dijo "lo único que hacia C era hablar de tu visita, estaba muy feliz hijita". Una frase así te puede partir el corazón. Puede hacerte desear retroceder el tiempo, pero también puede darte "eso" que me dio haberlo visto al menos una vez por última vez.
No me gustan los funerales, los entierros son muy deprimentes - además la gente llora por ende yo no puedo porque tiene que haber alguien fuerte-. La muerte me asusta, no la mía, pero si de ellos a quienes quiero. Y si de algo estoy segura es que las personas que de verdad quieren sólo recuerdan las cosas buenas aunque a veces se hagan cosas que pueden parecer terribles; porque para el amor no hay condición alguna.
Esos son los tres funerales que más recuerdo, porque de hecho ha habido más pero no fueron algo que me marco. En fin de esos tres funerales y entierros no recuerdo que alguien haya estado comentando lo bruja o lo poco hombre que eran los individuos que estaban por enterrarse. Es más lo que recuerdo son comentarios resaltando las buenas personas que fueron en vida. Porque, ¿a quien le gusta recordar cosas feas?, además los que van a un funeral son es sí las personas a quienes les importa, ¿no?
Recuero el de mi tío abuelo porque el fue el que más apoyo a mi mamá cuando un año atrás su papa -mi abuelo- falleció, no recuerdo el entierro de mi abuelo porque no estuve allí lo que si recuerdo es que yo -con mis trece años- tuve que darle la noticia a mi mamá y no tenia idea de como hacerlo. Lo recuerdo porque su muerte fue de esas extrañas que nadie puede creer y porque estuvo para la última Navidad que vivio con nosotros. Y también lo recuerdo porque no sabia que hacer cuando mi mamá y mi papá lloraban a escondidas.
En el caso de mi abuela la cosa es rara porque nunca fue muy cercana a ella, obvio que su muerte me afecto porque es mi abuela pero más me afecto ver a mi papá y a mis tías y tíos enfrentar todo el proceso de lo que una muerte significa. Lo que note es que cada uno toma un papel, hay quienes lloran como descosidos, hay también esos que tratan de tomar las cosas a la ligera y distraer al público -creo que ahí estoy yo-, y hay quienes se hacen los duros porque hay quienes están más dolidos y merecen apoyo, hay quienes se dedican a hacer todos los tramites, hay quienes esconden su dolor en buscar peleas o enojarse, y hay quienes lloran en la madrugada cuando nadie los ve, cuando nadie los oye -o eso creen-. También me sorprendió lo bien que lo toman unos que no se suponía y lo mal que lo tomaron otros que supuestamente no tenían sentimientos. Y también me sorprende que una muerte logre unir a la familia de una manera descabellada, pero la une al fin y al cabo.
De mi amigo no tengo mucho que decir, sólo que fue algo que ya se venia pero que no creí que llegaría. Crecimos juntos y me separe de él cuando las cosas empezaron a ponerse difíciles, y se que eso no es amistad; pero también se que esta mal sentir pena y eso es lo que menos quería. Desee tanto haber pasado más tiempo con él y dejarme de cosas tontas como no querer verlo porque no sabía como manejar la situación. Sin embrago verlo tres días antes en la clínica fue lindo. También lo fue cuando su papá me dijo "lo único que hacia C era hablar de tu visita, estaba muy feliz hijita". Una frase así te puede partir el corazón. Puede hacerte desear retroceder el tiempo, pero también puede darte "eso" que me dio haberlo visto al menos una vez por última vez.
No me gustan los funerales, los entierros son muy deprimentes - además la gente llora por ende yo no puedo porque tiene que haber alguien fuerte-. La muerte me asusta, no la mía, pero si de ellos a quienes quiero. Y si de algo estoy segura es que las personas que de verdad quieren sólo recuerdan las cosas buenas aunque a veces se hagan cosas que pueden parecer terribles; porque para el amor no hay condición alguna.

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