Aún recuerdo cuando me llevabas en tus hombros como si fuera ayer, cual princesa intocable. Recuerdo las noches que te esperaba porque tú habías prometido volver para contarme esas historias no sacadas de libros, sino sacadas de tu imaginación, exclusivamente para mí. Recuerdo que venias de trabajar, ya de noche, te dirigías a mi cuarto, te sentabas o echabas a mi lado y contabas las aventuras de personajes irreales pero divertidos. Recuerdo que para mi eso era querer. Recuerdo ser caprichosa y engreída, y era así porque me dabas lo que te
pedía. Recuerdo que me gustaba el queso Edam porque me obsesioné con el ratoncito en la oreja y le decías a mi mamá que me dejara comer, total era algo nutritivo, recuerdo caí enferma porque dos o tres tajadas eran un poquito demasiado para una niña de 3 ó 4 años. Recuerdo, aunque dicen que no, que viajabas por el trabajo más de lo que parabas en la casa, más de lo que te veía. Creo que por eso cuando estabas en Lima te esforzabas tanto. Recuerdo que hubo una vez en la que no lograba recordar tu rostro, me alarme, llore, hasta que me mostraron una foto, me dejó tranquila pero no feliz. Recuerdo que cada vez que llegabas no quería que te vayas más. Recuerdo que por ello me esforzaba de más y cada ves que te volvías a ir sentía que me dejabas, que algo estaba haciendo mal, que era mi culpa, porque una niña de 4 años no entiende, no sabe; porque par
a una niña su papá es el hombre de sus ojos. Se, ahora, que eso tiene que ver algo, o mucho, con mis problemas en las relaciones, pero ese es otro tema. Recuerdo que era una niña habladora, pero miedosa. Recuerdo todos los doctores, las clínicas y la profesora que yo decía me pegó y que tu no me creíste, lo recuerdo my bien. Recuerdo eras mi héroe. Pero ya viví, ya crecí, ya vi las cosas, ya tuve desilusiones, felicidad, toda la inocencia que fromaba parte de mi ya fue arrancada hace mucho tiempo. Tú aún formas parte de mi vida, pero ya no lo eres todo, ya no eres ese hombre grandote. Soy incapaz de conversarte como lo hago con un amigo, y no sé porque, supongo así es la vida, o así soy yo, o así eres tu. Si me acusas y reniegas porque sólo se gastar, porque soy caprichosa, superficial, porque vivo en mi mundo y no piso la realidad, acepta que esa soy yo, y que tú tienes algo que ver. Y si dices estar orgulloso de mis logros, de lo fuerte y valiente que soy, pues gracias porque de repente eso también es por ti y por las personas que están todos los
días en mi vida, en mi casa. Si a veces me esfuerzo y temo es quizá porque aún tengo esos temores de chiquita, porque eso no se va [a no ser que me ofrezcas –una ves más- un psicólogo]. Igual, con todo y todo [porque como dice mi mamá tengo tu carácter y eso puede-a veces- ser algo explosivo] siempre formaras parte de mi vida, sea buena o mala, sea feliz o mierda. Y, aunque no se –porque nunca digas nunca- si me casare, si lo hago quiero que caminemos eso que hace llorar a todos en las bodas. Puede que ya no seas mi héroe, y no importa, no te aflijas, porque ahora eres más persona que nada, y eso sí es admirable.*********************************************
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